(c) Dolores Iglesias / Archivo Fundación Juan March.

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Madrid, 24 septiembre 2026

‘Andrómeda y Perseo’, la rareza barroca de Calderón de la Barca vuelve a escena

Cuatro siglos después, la Fundación Juan March recupera esta gran fiesta mitológica que deslumbró a la corte y anticipó el desarrollo de la ópera y la zarzuela en los teatros españoles

Andrómeda y Perseo es al Siglo de Oro lo que quizás Nolan le prometió a Hollywood que sería La Odisea: una superproducción barroca repleta de deidades y alegorías mitológicas, música memorable y un despliegue técnico realmente moderno para 1653. Obra de los creadores más demandados de la época —Calderón de la Barca estaba a cargo del libreto, la escenografía era obra de Baccio del Bianco y se cree que la música es de Juan Hidalgo—, la acogida en la corte de Felipe IV fue unánime, incluso se podría calificar de éxito. Desde su estreno en el Coliseo del Buen Retiro, llegaría a representar una treinta de veces. Lo curioso es que, después de ese año, nunca más volvió a escena.

«Todo se articula a través de una historia de mitología, con traiciones, duelos y aventuras en la que late de fondo un tema tan actual como la violencia sobre la mujer. Toda esa modernidad de Calderón, ese humanismo, nos está conduciendo a través de una historia que es un gran espectáculo y también una gran reflexión», sostiene el dramaturgo Álvaro Tato, responsable de la versión que recupera por fin la Fundación Juan March y que, sin alterar la épica original, amplía el diálogo sobre la representación femenina en los relatos clásicos. Lo acompañan Aarón Zapico en la dirección musical y Nuria Castejón en la dirección de escena.

(c) Dolores Iglesias / Archivo Fundación Juan March.

La pieza original fue concebida como una fiesta para celebrar la recuperación de la reina Mariana de Austria y, desde luego, el papel de la monarquía salía más reforzado que nunca. Bajo los parámetros de la nueva comedia lopesca, Calderón de la Barca recurrió al viaje del héroe para construir una historia en la que el orden y la virtud, bajo el mandato del Rey Tierra, acaba imponiéndose al caos. Un mensaje especialmente significativo en una corte que atravesaba un gran período de crisis. Andrómeda, encadenada a una roca para calmar la ira de los Dioses, y Perseo, dispuesto a batirse en duelo con todo tipo de monstruos e infortunios para salvarla, protagonizan una fábula monumental que tanto podía leerse en clave política como moral.

Considerada precursora de la ópera y la zarzuela, Andrómeda y Perseo presentaba una partitura radical para su tiempo, con influencias de la ópera italiana y una utilización que servía para remarcar la jerarquía entre dioses y mortales. De hecho, es la herramienta que los dioses utilizan para intervenir en el destino de los humanos. El director musical Aarón Zapico recupera esa dimensión de la partitura, estableciendo una diferencia clara entre ambos mundos. Los dioses se expresan con un registro más solemne, cercano al recitativo, mientras que adopta formas más populares y reconocibles cuando baja a la tierra.

(c) Dolores Iglesias / Archivo Fundación Juan March

El verdadero reto, en palabras de Tato, ha sido trasladar esa grandilocuencia estética al siglo XXI. ¿Cómo despojar a un gigante del Barroco de sus toneladas de tramoya cortesana sin perder por el camino su capacidad para dejarnos boquiabiertos? Baccio del Bianco creó una experiencia inmersiva, con escenarios que se transformaban, perspectivas que engañaban al ojo y una maquinaria capaz de hacer aparecer y desaparecer ante el público todo un universo. La propuesta de la Fundación Juan March, casi como antídoto al agotamiento digital, hace justo a lo contrario. Despeja el escenario de todo tipo de artificios para devolver el protagonismo a la interpretación y la música.

 

Cuatro siglos después de su estreno, Andrómeda y Perseo vuelve a escena el 30 de septiembre en el Auditorio de la Fundación Juan March, en Madrid, donde podrá verse también los días 3, 4, 7, 9 y 10 de octubre.