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La compañía francesa Théâtre Gudule mezcla música y humor en una propuesta de inspiración cabaretera.

La compañía francesa Théâtre Gudule mezcla música y humor en una propuesta de inspiración cabaretera.

Segovia, 07 mayo 2026

Titirimundi, cuarenta años demostrando que los títeres no son sólo para niños

El festival de Títeres de Segovia celebra su aniversario del 12 al 17 de mayo, reivindicando un arte sin edad ni etiquetas. Su directora nos señala sus imprescindibles para no perderse nada.

Ni es un género menor ni son cosas de niños. Titirimundi, el Festival Internacional de Teatro de Títeres de Segovia, cumple cuatro décadas desmontando las ideas preconcebidas que rodean al género. “Siempre hemos dicho que es para todo el mundo, pero en el imaginario colectivo, sobre todo en España, se relaciona con la infancia”, explica su directora, Marián Palma. “Incluso los programadores nos dicen que si no, no les funciona. Creo que tenemos que educar al público y romper esa barrera”.

Como segoviana, Palma creció con el festival. Tenía once años cuando el titiritero Julio Michel puso en marcha la primera edición, revitalizando un género que aquí parecía desaparecido. “Cuando venían las marionetas acuáticas de Vietnam, ¿cuántas personas crees que habían estado allí? Antes de que la globalización lo permitiera, era nuestra forma de conocer sus fábulas y paisajes. Julio nos ha enseñado muchas culturas trayéndolas a casa”.

Un intérprete de Les Hommes Sensibles en una escena performativa
Les Hommes Sensibles apuesta por un lenguaje físico y poético, sin palabras.

Si Titirimundi se ha convertido en un referente internacional, situando a Segovia como capital del género, es por su espíritu de acogida. Frente a la soledad de las giras, las compañías han encontrado aquí una comunidad. “Rod Burnett decía que el festival había sido su escuela, porque aquí había visto todo tipo de marionetas y manipulaciones. Venía siempre con un teatro de cachiporra (¡qué problemática ahora! pero en aquel momento…), y tenía un dinamismo que yo no lo he vuelto a encontrar», recuerda la directora.

Palma asegura que conocer ese mundo desde dentro fue lo que terminó enganchándola. “Con el títere rompes todo tipo de barreras. Son unas historias tan embaucadoras y emotivas que, aunque carezcan de expresión facial, te conmueven más que cualquier otro teatro. Qué fuerza dramática y escénica tiene”.

Escena del espectáculo Star Show de la compañía Bakélite
Bakélite convierte el teatro de objetos en una delirante máquina de humor.

Del 12 al 17 de mayo, Titirimundi celebra una edición marcada por la memoria y la ciencia ficción, que dialoga con múltiples disciplinas. ¿Bailar con una excavadora? ¿Montar un concierto de rock con dos marionetas octogenarias? Todo es posible. El festival hasta ha conseguido hacer frente a las dificultades económicas y los reveses personales —como el fallecimiento de Michel en 2017—, para mantener vivo este teatro y elevarlo a patrimonio cultural universal.

¿Qué ha cambiado más, el público o los titiriteros? “Las compañías han tenido que hacer un ejercicio de resiliencia pura y dura para adaptarse a la situación económica y el contexto social, pero el público ha cambiado muchísimo”, reconoce Palma. Aún tiene grabada la imagen de una madre diciéndole a su hijo durante una función: “atiende, que ahí hay una persona haciendo algo para nosotros”. “Ahora tienes una pantalla con acceso a todo y una capacidad de paciencia justa. Deslumbrar no es tan fácil”. Para la directora, las artes escénicas son un ritual colectivo y eso es lo que propone Tiritimundi: la posibilidad de descubrir una ciudad con otros ojos.

Los imprescindibles de Titirimundi

Titirimundi reunirá a cerca de 40 compañías internacionales, desplegando más de 200 funciones en patios, plazas, teatros y espacios de Segovia que rara vez se abren al público. Para orientarnos entre la programación del festival de títeres, Marián Palma selecciona algunos de los imprescindibles de esta edición.

Para principiantes. “Si nunca han visto un espectáculo de títeres, les diría que fuesen a ver a la compañía francesa Bakélite. Este año vuelve con tres propuestas, donde trabajan el objeto desde el humor, que engancharán a todo el mundo”, apunta Palma. La pieza Hostil abrirá la edición, una epopeya delirante en la que el protagonista tendrá que enfrentarse a los peligros del desierto.

Nuevos lenguajes. Para entender hasta dónde puede llegar la innovación en este tipo de teatro, la directora recomienda a la compañía suizo-española Frau Trapp: “Es microcine que combina títeres, audiovisual y música en vivo y en directo”. De este cruce de disciplinas surge Five Lines. Recuerdos del futuro, una distopía sobre el individualismo y la fragilidad del futuro.

Una actriz manipula un títere en el espectáculo de María Parrato
María Parrato recupera la figura de Charlotte Salomon desde la memoria y el gesto.

Iconos recuperados. La memoria ocupa un lugar central en esta edición, con propuestas que recuperan la historia olvidada de dos pioneras. “Títeres María Parrato nos trae a Charlotte Salomon. Sirviéndose de diferentes disciplinas, reconstruye la vida de una pintora que, aunque tuvo un final un trágico, supo utilizar el arte como refugio”. Palma destaca también el trabajo de investigación de Estefanía de Paz en La Reina de Arga, un homenaje a la funambulista pamplonesa Mademoiselle Agostini.

Un clásico. “Hay espectáculos, como El Circo de las Pulgas, que han construido el imaginario del festival. No sé cuantos años lleva viniendo, pero es uno de los primeros que agotan las entradas. Aunque lo hayan visto mil veces, la gente sigue repitiendo cada año”.

Un creador emergente. Entre los nombres que están renovando la escena, la directora destaca dos compañías francesas. “De Les Hommes Sensibles viene un chaval joven y encantador, con una conexión con el público tremenda. Actúa sin palabras, utilizando unas coreografías bellísimas, al igual que Non Nova [La compañía de Phia Ménard]. No quiero desvelar nada, pero trabaja con bolsas de plástico impulsadas por ventiladores, creando una función muy poética”.

Javier Aranda manipula uno de sus títeres en una escena de teatro visual
Javier Aranda explora los límites expresivos del objeto y el cuerpo.

Un concierto. “Hay propuestas que también pueden ser musicales como Rocking Chair Théâtre. Son dos artistas que manipulan a dos señoras mayores a tamaño real, dos divas que han sido (y son) artistas. Tienen una relación de amistad y laboral de tantos años que a veces fingen hartarse una de la otra. Son conscientes de sus achaques, pero eso no le impide tocar sus instrumentos y dar un conciertazo”.

Un baile. Entre las imágenes más sorprendentes del festival, Palma destaca la pieza Transporte excepcional, de la compañía Beau Geste. “Podríamos decir que es una especie de Bella y Bestia o, mejor dicho, Bestia y Bella, con un bailarín clásico y una excavadora”.

Dos estrenos. El aniversario traerá también el nuevo espectáculo de títeres de guante de Sofie Krog. “Se mueve entre lo cómico y lo absurdo, con una manipulación fantástica”. La directora destaca también El Oráculo de La Chana, “un espectáculo inmersivo y experimental, de los de sentir: establece una relación entre el objeto y las emociones tan fuerte que cada uno se lo lleva a un lugar personal”.