
Una film performance de Valentina Alvarado durante el S8 Mostra de Cinema Periférico. Foto: Andrea Rodríguez.
, 20 mayo 2026
Los festivales españoles de cine alternativo que empiezan cuando Cannes termina
Una guía para recorrer los certámenes más curiosos y arriesgados que mantienen viva la cinefilia durante el verano. Lejos del ruido mediático y las lógicas del algoritmo.
Que la Croisette empiece a recoger la alfombra roja, no significa que las ganas de ver y discutir sobre cine se queden en Cannes. Por la geografía española arranca una temporada cinematográfica más discreta, pero también más accesible, arriesgada y estimulante. Desde una muestra que reivindica el Súper 8 hasta certámenes rurales donde el jurado está formado por niños y las proyecciones se hacen bajo las estrellas; junio abre la veda a esos festivales alternativos donde todavía es posible descubrir una película antes de que llegue a las fauces de internet.
(S8) Mostra de cine periférico de A Coruña (del 2 al 7 de junio)
Es el festival de la resistencia analógica. (S8) Mostra de Cinema Periférico toma su nombre del Super 8, para reivindicar el formato que democratizó el cine —Lynch o Almodóvar comenzaron con este tipo de cámaras—, y conservar el espíritu vanguardista y refrescante de esas primeras producciones caseras. Lejos de la nostalgia o el postureo vintage, el festival coruñés se ha consolidado como una plataforma para descubrir a los cineastas que exploran los límites del pequeño formato a través del cine experimental, el cine expandido o las performances audiovisuales.
Con esa mirada arqueológica y un tanto radical que lo define, la edición de este año gira alrededor de los eclipses solares (A Coruña será uno de los lugares privilegiados, si así lo decide la meteorología gallega, para observar el eclipse del próximo 12 de agosto) y recupera los trabajos de pioneros como José Sellier, que inmortalizó Galicia durante el eclipse solar de 1912. La programación también incluye piezas del canadiense John Porter, el rey del Súper 8, y propuestas rupturistas como Path of Totality, la film perfomance de la neoyorquina Jeanne Liotta en el Domus, donde adelantará el apagón solar manipulando diferentes dispositivos cinematográficos en directo.
Festival Internacional de Cine de Huesca (del 5 al 13 de junio)
Es uno de los festivales de cortos más antiguos y prestigiosos del mundo. Nació a principios de los sesenta, impulsado por un grupo de amigos de la peña cultural Zoite, que encontró en el formato breve una manera de burlar la censura franquista y abrir espacios de debate en su ciudad. A través de aquellos cortos llegaron a Huesca huelgas obreras, revoluciones políticas y una libertad sexual que todavía parecía lejana en gran parte del país.
El Festival Internacional de Cine de Huesca ha podido dejar atrás su carácter clandestino, pero mantiene intacta esa vocación internacional. Por Huesca han pasado cineastas como Aki Kaurismäki, Theo Angelopoulos o Costa-Gravas; sus premios Danzante clasifican para los Oscar y esta última edición han batido su propio con 2.342 cortos inscritos procedentes de 92 países. Cifras aparte, lo mejor es que sigue manteniendo su carácter íntimo y cercano, apostando por nuevos creadores y encuentros que rompen la cuarta pared.
Festival Ibérico de Cinema (FIC) de Badajoz (durante el mes julio)
Centrado exclusivamente en el cortometraje, el FIC decidió ignorar la frontera entre España y Portugal para trazar un puente entre las industrias ibéricas. Creado a mediados de los noventa, sigue siendo el único festival de la península donde compiten conjuntamente cineastas de ambos países. Aquí se viene a descubrir a los cineastas del mañana: Bayona, Rodrigo Cortés o Daniel Sánchez Arévalo estrenaron sus primeros trabajos antes de dar el salto al largo.
Lejos de la solemnidad de algunos certámenes, el Festival Ibérico de Cinema se define por la curiosidad y la cercanía. Además de la sección oficial, es muy interesante el Festival dos Miúdos, un apartado de cortos para el público infantil donde los niños, además de espectadores ejercen de jurado. También la música ocupa un lugar importante dentro de la programación, con conciertos y encuentros dedicados a las bandas sonoras.
Atlàntida Mallorca Film Fest en Palma (Del 24 de Julio al 2 de agosto)
El certamen mallorquín nació como una propuesta digital para dar espacio a todas esas películas arriesgadas e incómodas que rara vez encontraban hueco en las salas de cine. Impulsado por la plataforma Filmin, el Atlàntida ha evolucionado hacia un formato híbrido que reparte su programación entre la plataforma y los espacios históricos de Palma, donde aterrizan las grandes triunfadoras de Cannes, Sundance o la Berlinale.
Pero lo más interesante del festival es que nunca se ha limitado al cine. La programación se completa con charlas y encuentros que profundizan en algunas de las grandes obsesiones contemporáneas —la identidad, la filosofía, la memoria o la crisis climática— y por las que han pasado figuras como Annie Ernaux, Slavoj Žižek o Pol Guasch. También la música ocupa un lugar importante dentro de la programación, con conciertos de artistas como La Zowi, Nacho Vegas o La Bien Querida. Otra razón más para colocar Mallorca entre los grandes destinos culturales del verano.
Los ciclos de la Pinochera en Gran Canaria (a partir de julio)
Su nombre reivindica la memoria rural canaria, en especial, la de las mujeres que recogían las hojas secas de los pinos, un oficio invisibilizado que sostuvo tanto la economía de la isla como la salud de sus montes. Esa mirada marcada por el territorio y la perspectiva de género ha definido el ADN del festival, donde el cine es una herramienta para descentralizar la cultura, abrir espacios de encuentro y debatir sobre los retos ecológicos del presente.
Aunque su sede principal está en Tenerife, cada verano, La Pinochera expande su programación a Gran Canaria con ciclos de cine experimental y videoarte, firmados en su mayoría por mujeres, donde la naturaleza y el paisaje se convierten en el hilo conductor de las proyecciones.
Curtocircuito en Santiago de Compostela (del 30 de junio al 7 de julio)
Que Óliver Laxe y Kangding Ray, el arquitecto sonoro de Sirât, eligieran el Curtocircuito para extender el universo de la película más allá de la pantalla y convertir la Praza da Quintana en una rave, dice mucho del carácter del festival. Tras años celebrándose en otoño, el certamen compostelano ha vuelto al “cine de verano” para exprimir el patrimonio de la ciudad y consolidarse como una de las citas más interesantes del circuito independiente.
En Curtocircuito el cine no se entiende como una experiencia visual, sino como algo físico, emocional y colectivo. Con el espíritu de un laboratorio audiovisual, su programación mezcla creadores emergentes y producciones gallegas con algunas de las propuestas más radicales del panorama internacional. Aquí tienen cabida todo tipo de disciplinas, desde cortometrajes y piezas híbridas cercanas al videoarte a fotografía, performances o conciertos experimentales y sesiones de electrónica.
Muestra de cine de Ascaso, Huesca (mediados de agosto)
Se definen como «la muestra de cine más pequeña del mundo» y es probable que también sea una de las más mágicas. En este diminuto pueblo del Pirineo aragonés, en el que apenas hay casas ni alumbrado eléctrico, una asociación de vecinos y voluntarios lleva años demostrando que basta una pantalla y buen criterio para levantar un festival de cine.
Alejado de los circuitos comerciales, la muestra de cine de Ascaso defiende el cine artesano, “elaborado por autores que dejan su huella donde otros no buscan más que talonarios”. Las proyecciones se reparten entre antiguas construcciones rehabilitadas y plazas improvisadas sobre el valle, mientras los coloquios con directores terminan muchas veces en cenas bajo las estrellas.


