
Instalación del colectivo V.P.M. en MMMAD 2022 © CENIZA
Madrid, 16 abril 2026
Al otro lado de las pantallas: los dos festivales con los que entenderás, al fin, la nueva creación digital
Si Alicia cruzó el espejo hace un siglo y medio, nosotros queremos que cruces las pantallas: OFFF Barcelona y el festival urbano MMMAD vuelven este fin de semana con experiencias e instalaciones inmersivas que cambian nuestra forma de entender la tecnología
“El arte digital ya no es algo periférico, forma parte de la cultura contemporánea”, asegura Diego Iglesias, director de MMMAD, el festival urbano que este mes llenará Madrid de instalaciones inmersivas y experiencias digitales. Lo que no significa que hayamos superado la brecha digital: “Simplemente se ha desplazado: ya no es tanto una cuestión de acceso a la tecnología, sino de comprensión crítica de los sistemas que operan en ella”. Ahora que los memes se expresan mejor que nosotros y los algoritmos moldean nuestro entorno, esta nueva edición nos coloca frente a la pantalla para lanzarnos una pregunta incómoda: ¿en qué condiciones usamos (y nos usan) todas esas herramientas?
MMMAD es una de las citas más estimulantes de la capital. Cuando no existía espacio para los creadores digitales, salieron a buscarlo a calle, apropiándose de fachadas y espacios publicitarios para exponer. Esa galería improvisada, abierta al talento emergente, sigue muy viva: hay más de 300 pantallas repartidas por Madrid esperando a que caigamos en su madriguera. Porque su vocación no se limita al encuentro: el público en MMMAD interactúa con la obra, ensayando nuevas formas de habitar la tecnología. Como apunta Iglesias, “el cuerpo ha dejado de ser un sujeto autónomo para convertirse en interfaz: un punto de conexión atravesado por datos, sistemas y fuerzas que lo exceden”.
Las propuestas de esta edición se mueven por ese terreno incómodo, planteándonos cuestiones sobre la vigilancia, el lenguaje, la ecología o la obsolescencia. En Neuroprison, Robert B. Lisek imagina una especie de cárcel de datos y sensores, donde el público alimentará a una IA caprichosa con sus propias emociones. En Can I pet That drawg?, de Paco Ladrón de Guevara e Irene Molina, un robot aparentemente adorable se convierte en una reflexión sobre el control, el afecto y las tecnologías que adoptamos sin cuestionar de dónde vienen.
No tenemos ni que entenderlo ni que encontrar las respuestas. En lo “no resuelto”, como explica Iglesias, está la gracia: “Creemos fundamental trabajar con aquello que persiste: herencias coloniales, lógicas de extracción, sistemas de control o crisis ecológicas. En el ámbito digital, estas capas se reconfiguran, y es ahí donde el arte puede operar con mayor potencia crítica”.
Quedar en persona para pensar en digital
Lo que pase este fin de semana en la nueva edición de OFFF Barcelona se queda en el Disseny Hub. El edificio se transforma durante tres días en un laboratorio de ideas, donde se mezclan, diseñadores, artistas, programadores y curiosos de todo el mundo con un objetivo común: desvirtualizar a sus referentes y compartir sus procesos y obsesiones. Todo ello,si es posible, en analógico. “Hay una decisión casi política: no emitir nada en streaming. Creemos que hay que estar presentes y generar conexiones reales”, asegura Pep Salazar, cofundador de este festival que celebra la creatividad en todas sus vertientes.
OFFF Barcelona nació hace más de veinte años, en un internet prepúber, casi sin explorar. “La intención era reunir a ‘techies creativos’ que trabajaran con la magia de la tecnología Flash para subir las creaciones a la web”, rememora. Aquel pequeño nicho ha ido creciendo con Internet, dando forma tanto a su comunidad internacional, como a su maratoniano programa de ponencias, performances y masterclass. “Buscamos ser eclécticos porque lo digital atraviesa todas las disciplinas creativas. Las fronteras son cada vez más difusas y esa mezcla genera conexiones inesperadas”, apunta Salazar.
Lo podremos comprobar en esta edición, que abre nuevas líneas temáticas como la arquitectura, en sintonía con la designación de Barcelona como Capital de Mundial de la Arquitectura. El estudio madrileño CODA Arquitectura y Foster + Partners, del arquitecto británico Norman Foster su suman a los ponentes, explorando cómo se produce el diálogo entre las ciudades y las imágenes que las construyen. La fachada del mismísimo Disseny Hub también se transformará en The Screen, un mapping en el que se proyectarán más de 730 obras digitales, abiertas a Barcelona. ¿Cómo enfrentarse a esta nueva edición? “Mi recomendación es dejarse guiar por la intuición y mantener una actitud abierta”, recomienda el experto. “OFFF también consiste en descubrir aquello que no estabas buscando”.
