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Jamie Cullum tocando frente al mar en el escenario Keler Gunea durante el 60 Jazzaldia de San Sebastián. Foto: Lolo Vasco.

Jamie Cullum tocando frente al mar en el escenario Keler Gunea durante el 60 Jazzaldia de San Sebastián. Foto: Lolo Vasco.

San Sebastian, 16 julio 2026

El San Sebastián de Jazzaldia, un recorrido por escenarios históricos y nuevas voces

Desde la Plaza de la Trinidad hasta la playa de Zurriola, el festival donostiarra vuelve a llenar de música cada rincón de la ciudad

La noche que Bebo Valdés tocó en la Plaza de la Trinidad llovía con tanta fuerza que, al terminar el concierto, fue el pianista cubano quien aplaudió al público por resistir estoicamente el chaparrón. También el cantante de !!! (Chk Chk Chk) acabaría empapado: con la impulsividad que lo caracteriza, Nic Offer decidió lanzarse al Cantábrico y cerrar el concierto en Zurriola con un baño colectivo. Las dos escenas, repartidas entre las 61 ediciones que suma Jazzaldia, resumen bastante bien su singular personalidad. El festival donostiarra no solo ha ensanchado los límites del jazz, incorporando nuevos sonidos y públicos; también ha abierto la música a la ciudad, transformándola en un gran auditorio.

La programación de esta edición, que se celebra del 22 al 26 de julio, mantiene intacta esa filosofía con una combinación de grandes nombres, voces emergentes y conciertos gratuitos repartidos por toda la ciudad. Porque en Jazzaldia conviene mirar tanto el cartel como el mapa: la acústica, el ambiente y hasta el paisaje cambian de un escenario a otro, haciendo que recorrer el festival sea también una de las mejores formas de descubrir San Sebastián.

La Plaza de la Trinidad, el corazón de Jazzaldia

Los más veteranos coinciden en que si no has vivido una noche en “La Trini”, así es como la llaman los locales, no has estado de verdad en el Jazzaldia. Resguardada por las antiguas murallas de la Parte Vieja, esta plaza es la capital emocional del festival y sigue reservándose las grandes noches del cartel. David Murray, uno de los músicos que ha redefinido el sonido del jazz moderno, será el encargado de abrir esta edición. El anfiteatro también vibrará con Cécile McLorin Salvant, una «ecletic curator» de voz inclasificable, y Marcus Miller, que revivirá el espíritu de su mentor con We Want Miles!, un homenaje a Miles Davis en el centenario de su nacimiento. Como casi todas las rutas de pintxos desembocan en la Plaza de la Trinidad, la solera de Gandarias, la cocina de Zazpi o la barra de Artean están bien como antesala.

Público asistiendo a un concierto en la Plaza de la Trinidad durante el Jazzaldia 2025.
Miles de personas disfrutan de uno de los conciertos más multitudinarios del Jazzaldia en la emblemática Plaza de la Trinidad de Donostia. Foto: Lolo Vasco

La intimidad del claustro de San Telmo

Mientras la ciudad se despereza, el Museo San Telmo se transforma en uno de los escenarios más íntimos de Jazzaldia. En el antiguo convento dominico, el jazz resuena por su claustro renacentista, desvelando con todos sus matices. Hará falta para entrar en el universo sonoro del neoyorquino Julius Rodriguez, donde conviven el jazz, el rhythm and blues, el góspel o el hip hop. También el  dúo formado por Bruce Barth y Vicente Archer revisará algunos de los grandes clásicos del jazz desde la complicidad y la improvisación. Antes de volver a la calle, merece la pena detenerse en las salas del museo, donde se conserva parte de la memoria de San Sebastián y de la cultura vasca.

El Kursaal, arquitectura acústica

El Kursaal, las dos rocas de vidrio diseñadas por Rafael Moneo frente a la desembocadura del Urumea, representa la cara contemporánea de Jazzaldia. Su auditorio, concebido para una escucha impecable, convierte cada concierto en una experiencia casi íntima. No hay un lugar mejor para dejarse envolver por la delicadeza vocal de Samara Joy, considerada la primera gran estrella del jazz de la generación Z, o por los paisajes sonoros del noruego Nils Petter Molvær, pionero en derribar las fronteras entre el jazz y la electrónica. La experiencia no termina al salir del auditorio. Las terrazas del Kursaal acogen los conciertos gratuitos de Frigo Gunea, una de las mejores excusas para alargar la noche junto al Cantábrico.

Concierto de Bascolombia en Chillida Leku durante el Jazzaldia 2025.
Música al aire libre, naturaleza y jazz en directo en el concierto de Bascolombia durante el Jazzaldia celebrado en Chillida Leku.

Keler Gunea, el escenario sobre la arena

El escenario de la playa de Zurriola cambió para siempre la forma de entender Jazzaldia: abrió el festival a nuevos públicos y a una programación sin prejuicios, donde el jazz convive con el soul, el blues, el funk o el indie. Durante los próximos cinco días, miles de personas volverán a sentarse sobre la arena para escuchar el blues arrollador de Danielle Nicole, la inclasificable mezcla de jazz, soul y electrónica de Emma-Jean Thackray o el pop luminoso de Nøgen, uno de los nombres imprescindibles de la escena vasca. ¿Qué mejor forma de acabar un día de playa?

Teatro Victoria Eugenia, el gran escaparate del jazz español

El Teatro Victoria Eugenia todavía conserva el esplendor de la Belle Époque. Esos salones y palcos, que remiten a la época en la que San Sebastián era el gran destino de veraneo de la aristocracia europea, son testigos de JazzEñe, la plataforma que reúne algunos de los proyectos más interesantes del jazz español y los presenta ante programadores de todo el mundo. Las sesiones matinales son la mejor oportunidad para descubrir a músicos como Javi Ruibal, Noa Lur o Daniel Juárez Quartet, mientras que por la noche el teatro recibirá a figuras internacionales como Carmen Lundy y Louis Sclavis Quintet.

Chillida Leku, bailar entre esculturas

El viaje todavía guarda una última parada a las afueras de la ciudad. Chillida Leku convierte los jardines del caserío Zabalaga en un escenario al aire libre donde el jazz dialoga con las esculturas monumentales de Eduardo Chillida. Los conciertos de Enric Peidro & Federico Mazzanti Duo y Enrico Tomasso & Ignasi González Dúo son la excusa perfecta para descubrir el museo desde otra perspectiva y despedirse de San Sebastián entre arte y naturaleza.