Caroline T. Dartey, bailarina de la Alvin Ailey American Dance Theater. Foto: Andrew Eccles.

Caroline T. Dartey, bailarina de la Alvin Ailey American Dance Theater. Foto: Andrew Eccles.

Madrid, 08 octubre 2026

El legado de Alvin Ailey, el coreógrafo que llevó el orgullo negro a la danza, llega al Teatro Real

La Alvin Ailey American Dance Theater vuelve a Madrid, después de veinticuatro años, con un programa que repasa el legado de su fundador y muestra como continúa evolucionando

Alvin Ailey quería “mostrar la negritud a través de la danza”. El coreógrafo visitó por primera vez Madrid en 1987. Llevaba ya treinta años al frente de la compañía y tenía una idea muy clara de lo que había construido, «un hogar» para la expresión y la resistencia negra, donde las danzas afro no quedaran reducidas al folclore y los nuevos coreógrafos pudieran desarrollar nuevos lenguajes. Quería que la danza moderna también tuviera sus clásicos. “Siempre me ha preocupado que la compañía fuera de repertorio, que los montajes no desaparecieran al poco tiempo de ser estrenados”, dijo. Ailey fallecería dos años después a causa del sida, pero aquellas ideas siguen formando parte de la identidad de la compañía.

La Alvin Ailey American Dance Theater vuelve al Teatro Real del 14 al 18 de octubre con un programa doble. El primer repertorio reúne las creaciones históricas del fundador mientras que en el segundo, su herencia dialoga con la propuesta de nuevos creadores como Judith Jamison, Medhi o Lar Lubovitch. Para Alicia Graf Mack, al frente de la dirección artística desde el año pasado, ambas coinciden en la vocación accesible: “En 1958, cuando las compañías de ballet contaban historias eurocéntricas de reyes y reinas, él puso la vida negra en escena —nuestra espiritualidad, nuestras luchas, nuestra alegría— e insistió en que era universal. Dijo que la danza provenía del pueblo y que siempre debía ser devuelta al pueblo. Ese sigue siendo nuestro lema”.

El atleta del ballet

Alvin Ailey creó un nuevo lenguaje artístico (parafraseando a Ronald Reagan en la ceremonia de honores que le dedicaron en el Kennedy Center) “de gracia sinuosa y una gran variedad rítmica”. Criado por una madre soltera en los campos de algodón de Texas durante la Gran Depresión, sus primeras referencias artísticas llegaron directamente de la tierra. Los lamentos del blues y el fervor del góspel de la iglesia baptista marcarían su forma de entender el ritmo y la espiritualidad.

Alvin Ailey American Dance Theater en la coreografía Grace de Ronald K. Brown
La Alvin Ailey American Dance Theater interpreta Grace, de Ronald K. Brown. Foto: Danica Paulos.

La danza la descubriría en California. Ailey quería ser atleta, pero sus planes adolescentes cambiaron en cuanto descubrió la escuela de baile de Lester Horton, su mentor. Lo que no significa que renunciara del todo a su sueño. Frente a la ligereza del ballet clásico, Ailey reivindicó una danza puramente atlética, construida sobre la fuerza, la flexibilidad y la coordinación. Sus coreografías exigirían desde entonces cuerpos imponentes, saltos explosivos y torsos capaces de arquearse hasta el límite.

‘Revelations’, la obra universal

Después de sus primeros trabajos como bailarín en Broadway y Hollywood, Alvin Ailey fundaría en Nueva York su propia compañía. Corría el año 1958. Un hito artístico, pero también social y político, en un país marcado por la segregación racial. Su primer gran éxito no tardaría en llegar. Revelations es su gran obra maestra, la coreografía más vista y representada de la historia de la danza moderna y la única pieza que se repite en los dos programas del Teatro Real. Para hacernos una idea, ahora que estamos con las ovaciones de los festivales de cine, dicen que cuando la compañía la presentó en Leningrado en los 70, el aplauso duró pie de veinte minutos.

Construida a partir de sus propias heridas de infancia, Revelations se despliega en un tríptico sobre la espiritualidad afroestadounidense y las músicas de raíz. El primer bloque retrata el sufrimiento con contracciones profundas y brazos que se elevan hacia el cielo. El segundo lleva la coreografía al agua, con un movimiento más fluido y ritual. El tercero rompe con todo lo anterior: una explosión de jazz y ritmos tradicionales donde el virtuosismo físico de la compañía convierte el dolor histórico en euforia colectiva.

Alvin Ailey American Dance Theater en Revelations, de Alvin Ailey. Foto: Pierre Wachholder.
Alvin Ailey American Dance Theater en Revelations, de Alvin Ailey. Foto: Pierre Wachholder.

Las seis funciones de Alvin American Dance Theater en el Teatro Real de Madrid podrán verse del 14 al 18 de octubre.