
27 agosto 2026
La electrónica se resiste al algoritmo, los festivales donde podrás bailar (por fin) algo nuevo
Lo anticomercial está en el ADN de propuestas como Kerosen o WOS, que arrancan septiembre con carteles donde los beats se entremezclan con realidades virtuales o danzas robóticas
El regreso a la música de club del productor británico Shackleton, la destreza vocal de Hatis Noit, a medio camino entre la ópera japonesa y el folklore asíatico; o la danza robótica de NAOABS. Si algo une a este ecosistema de nombres imposibles es que forman parte de los festivales de electrónica que inauguran el nuevo curso. Propuestas que se niegan a que el algoritmo o la gentrificación definan su cartel, ofreciendo una ruta alternativa para quienes arrastran el cansancio de encontrarse con los mismos artistas de siempre en todas partes. La electrónica aquí es sinónimo de artes visuales, vanguardia pura y sonidos difíciles de encasillar.
Keroxen, Santa Cruz de Tenerife (Del 10 de septiembre al 10 de octubre)
¿Bailar dentro de un antiguo depósito de queroseno? La atmósfera futurista y la extraordinaria acústica del Espacio Cultural El Tanque han definido el atractivo de Keroxen, una cita más próxima a un laboratorio que a un festival al uso, desde el que programan proyectos al margen del circuito convencional o, directamente, los impulsan desde allí. Incluso en su edición más expansiva (además de los ciclos de Bajamar, suma una nueva sede en Lanzarote y una residencia en el mítico Café OTO de Londres), sus residencias artísticas son el corazón del festival, dando vida a estrenos exclusivos como Amanogawa, una fusión de electrónica y tradición japonesa por Waq Waq Kingdom y Kalma. La experimentación continuará con las alianzas entre Hatis Noit y Desilence, el crisol cultural de Ecos (con Sara Maurin Kane, Nina Ndiaye e Inés Sybille entre Senegal, Haití y Canarias) y el activismo sonoro de los palestinos Muqata’a y Fairouz Hasan con False Vectors.
WOS Festival, Santiago de Compostela (Del 11 al 14 de septiembre)
Nació con una vocación un tanto kamikaze, la de ser un “festival anticomercial” que llevara la electrónica más arriesgada y vanguardista al patrimonio histórico de Santiago. El WOS Festival se vive como una peregrinación underground que cruza espacios como el parque de Bonaval, la terraza de la Fundación Granell, la Iglesia de la Universidad o la Fundación Laboral (un auténtico acierto cuando el descanso de los vecinos obliga a recortar los graves de la Capitol). Después de nueve ediciones, el festival no solo ha consolidado una comunidad devota (la misma que lloró su parón de un año), sino que mantiene intacto su carácter prescriptor. Ni los más veteranos logran hacer pleno cuando se desvela el cartel. De las 26 propuestas de este año, 13 son propuestas inéditas y estrenos en España, como los nuevos espectáculos audiovisual de Blood of Aza y Space Áfrika o el regreso de Shackleton al club.
L.E.V. Matadero, Madrid (Del 17 al 20 de septiembre)
El hermano pequeño del L.E.V., que este año llegó a los veinte en Gijón, sigue hackeando las naves de Matadero para sumergir nuestra carne analógica en un universo de realidades virtuales, experiencias inmersivas y delirios tecnológicos. La edición de este año llega cargada de estrenos, como Last and First Men, de Neon Dance, que transforma el testamento cinematográfico en 16 mm de Jóhann Jóhannsson en una coreografía distópica guiada por la voz de Tilda Swinton. También será interesante presenciar el choque analógico de Schnitt con la calígrafa Aoi Yamaguchi, que traducirá sus trazos en frecuencias sonoras; o el baile robótico de Nao. The Clusters, una especie de circo de pulgas futurista, donde el zapateo del productor japonés NAOABS, en lo alto de sus sandalias geto, marcará el baile de sus robots.
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