
Madrid, 29 octubre 2026
¿Para qué sirve la poesía? ‘Deserto’ invoca a Bolaño en el Festival de Otoño para preguntárselo
La compañía Polifônica presenta en Contemporánea Condeduque este homenaje al escritor chileno, en el que deconstruye su obra para sumergirnos en el universo de un detective salvaje donde cabe el videoensayo, el rock subterráneo y la poesía comprometida.
Sobre el escenario aparece proyectada una ecuación: Literatura + enfermedad = enfermedad. Así se titula el último ensayo que escribió Roberto Bolaño, en el que asume que la literatura no va salvarlo. Gracias a los libros, el chileno pudo dejar atrás la precariedad con la que se instaló en Barcelona allá por los setenta, dejando atrás la dictadura de Pinochet. El éxito de Los Detectives Salvajes lo había consagrado como escritor de culto, uno de los grandes nombres de la literatura latinoamericana, pero lo único que podía frenar la enfermedad hepática que padecía era un trasplante que nunca llegaría. Escribir es, probablemente, lo peor que puede hacer un moribundo. Decía que potenciaba aún más el dolor y el desgaste, sin embargo, a pesar de que las matemáticas no le daban, nunca dejó de hacerlo. Incluso aumentó la intensidad y volcó sus últimas fuerzas en intentar acabar 2.666.
Deserto, la función que la compañía brasileña Polifônica trae al Festival de Otoño —una de las citas escénicas que nunca falta en el ranking nacional de Lo Mejor de la Cultura—, nos lleva a esos últimos años del escritor para preguntarle por qué. ¿Qué sentido tiene escribir en un mundo en ruinas? ¿Qué hace un poeta como él en un sitio como este, lleno de violencia y desigualdad? No hay que asustarse por la premisa trascendental, Deserto no busca ofrecer respuestas sesudas ni regodearse en la autocompasión. Recupera la ironía y el humor corrosivo de Bolaño, para levantar un espectáculo total en el que cabe el monólogo, el rock subterráneo, la videoperformance o la poesía comprometida.
“Me interesaba investigar esta aventura arriesgada de alguien determinado a ser poeta en el cambio de siglo XXI, en medio de un mundo dominado por el capital, que es el reverso del mundo poético y que, además produce el ocaso de lo poético”, comentaba el director y escritor Luiz Felipe Reis, que considera más necesario que nunca celebrar ese “coraje creativo y combativo”.
Cofundador de Polifônica, el colectivo brasileño es conocido por trabajar desde la investigación y el ensayo teatral, construyendo la trama, a partir de múltiples perspectivas y lenguajes artísticos. Una lógica que sigue este particular homenaje: lo que vamos a presenciar no es una biografía al uso, más bien, una deconstrucción; un “collage escénico”, en el que se entremezclan fragmentos de poemas, novelas, crónicas, entrevistas y memorias.
El actor Rodrigo Bolzan (cuyo parecido con Bolaño es hasta perturbador) se encarga de poner orden entre todos esos papeles: hay fragmentos de sus novelas, como El gaucho insufrible, Entre paréntesis y 2666; extractos de entrevistas, como aquel berrinche en Radio Tierra con Pedro Lemebel y Raquel Olea, y guiños a escritores que marcaron su trayectoria, como Nicanor Parra y Mario Santiago Papasquiaro, su compañero de aventuras literarias. Sobre un escenario prácticamente desnudo, apenas ocupado por un sofá y un escritorio y una pantalla, Bolzan se pasea por este mosaico, dando vida a un hombre inconformista, contradictorio y vulnerable.
Porque lo más interesante de Deserto es que no hace falta ser un bolañer para entrar en su universo. Traza el viaje de un poeta, marcado por el exilio y el desamparo, pero movido, sobre todo, por la pasión literaria y el rechazo de las normas del sistema. Como lo define Reis, “nuestro Bolaño es como un detective salvaje en busca de la poesía perdida en este mundo inhóspito”.
La obra Deserto de Luis Felipe Reis podrá verse, del 11 al 13 de noviembre, en el Centro Contemporánea Condeduque (C. del Conde Duque, 11). Forma parte de la programación del Festival de Otoño que convierte cada noviembre a Madrid en un gran escenario.


