
Eleanor Fortescue-Brickdale. El pálido semblante del amor verdadero, 1899 © Musée d’Orsay, dist. RMN-Grand Palais/Sophie Crépy
Madrid, 17 septiembre 2026
Ni musas ni melancólicas: Fundación Mapfre recupera a las prerrafaelitas olvidadas
La muestra ‘Prerrafaelismo. Itinerarios femeninos (1895 -1914)’ rescata a las creadoras que participaron en la revolución estética británica más allá del papel de musas
Elizabeth Siddal ha pasado a la posteridad como la gran sufridora del Prerrafaelismo. Desde que el artista Walter Deverell la descubrió en una tienda de sombreros, fascinado por su melena rojiza y sus ojos enormes, inició una trayectoria como musa en la que el flechazo creativo se entremezclaba con la violencia y la opresión. Casi se deja la vida en una bañera de agua helada para que Millais terminara a su sentida Ophelia. Aunque una hipotermia no será nada comparado al infierno que le hizo pasar Rossetti. Obsesionado con su belleza, la convirtió en su mujer y musa exclusiva y, mientras él coleccionaba amantes, a ella la encerraba bajo llave para evitar que le fuera infiel. Son la clase de anécdotas que han contribuido a su leyenda, pero que ignoran que además fue una de las pintoras y poetas más brillantes de su generación. La única mujer que logró exponer con la hermandad en aquella mítica muestra de 1857.
Por eso resulta tan reparadora y necesaria la lectura que propone la nueva exposición de Fundación MAPFRE, Prerrafaelismo. Itinerarios femeninos (1850-1914). Comisariada por Pamela Gerrish Nunn, se aleja de la épica oficial de cómo siete jóvenes de la Royal Academy, obsesionados por el misticismo medieval y la representación minuciosa de la naturaleza, formaron la Hermandad Prerrafaelia. Es innegable que su rebelión contra el idealismo renacentista de Rafael provocó una revuelta victoriana: les acusaron de pintar mal, de regodearse en la miseria y de convertir lo sagrado en vulgar; pero del mismo modo que se abrieron a otras disciplinas artísticas, tampoco estuvieron solos en su cometido.
Basada en los estudios feministas que empezaron a surgir en los años 80 para rescatarlas de las notas al pie de página, la muestra reúne a unas cuarenta creadoras que entraron en el universo prerrafaelita por diferentes caminos. Algunas compartieron taller y vida con los fundadores, haciendo de modelo, mánager, artista e incluso madre. Otras, como Joanna Boyce, estuvieron apadrinadas por el crítico John Ruskin, uno de los primeros y más firmes defensores de esta corriente. Y otras se relacionaron con el prerrafaelismo desde una posición más independiente, tomando sus códigos para construir un lenguaje propio. Diferentes vías que dan lugar a un rico universo de óleos, acuarelas, fotografías, textiles, bordados o vidrieras.
Esa transversalidad se refleja en cuanto se observa individualmente su trabajo. Evelyn De Morgan pintaba diosas y mitos, pero no tenía ninguna intención de evadirse de la realidad. Sus obras son críticas feroces a los problemas de la época. May Morris encarnará otra de las grande batallas del movimiento. Metida de lleno en el universo del Arts and Crafts, despojó al bordado y el diseño textil de los prejuicios domésticos para convertirlos en lienzos de creación intelectual. Compartía osadía con Julia Margaret Cameron, que trasladó toda esa melancolía victoriana a la fotografía. Sus retratos, donde la luz, el desenfoque o el peso de libros, son la prueba de que el prerrafaelismo desbordaría por completo los límites del arte.
Prerrafaelismo. Itinerarios femeninos (1850-1914) puede visitarse en la Sala Recoletos de Fundación MAPFRE, en Madrid, hasta el 24 de enero de 2027.
![Imagen-02_1-(1) Blanca Sánchez, Elvis the King Forever [Elvis el Rey por Siempre], ca. 2000. Archivo Blanca Sánchez, Biblioteca y Centro de Documentación del Museo Reina Sofía @Herederos de Blanca Sánchez.](https://lomejordelacultura.com/wp-content/uploads/2026/07/Imagen-02_1-1.jpg)





