
Fiesta de nacimiento de Tish, 2008. De la serie Imperial Courts (1993 - actualidad). Copia de plata en gelatina. Cortesía de la artista y Grimm Ámsterdam, Londres, Nueva York. © Dana Lixenberg
Barcelona, 21 octubre 2026
El “baile lento” de Dana Lixenberg, la fotógrafa que retrató la dignidad de los vulnerables y desarmó a las estrellas
Tupac y todos los que viven al margen del sueño americano protagonizan la primera retrospectiva de la neerlandesa en el Centro de Fotografía KBr de Barcelona
Es posible que te hayas cruzado con algún retrato de Dana Lixenberg. Desde que empezó su carrera en los noventa, la fotógrafa neerlandesa (Ámsterdam, 1964) ha publicado en The New York Times, The New Yorker, Rolling Stone o Vibe. Fue esta última, la revista que fundó el compositor y productor Quincy Jones para desestigmatizar el hip hop y la cultura urbana, la que le encargó su instantánea más famosa.
Mirada expresiva, bandana anudada y un brillante crucifijo sobre el pecho. La foto del rapero Tupac Shakur, que fallecería un par de años después, se ha convertido en una especie de estampita pop: ha acabado en camisetas, pósteres, murales, tatuajes… Y si ha trascendido es porque logró capturar lo que había detrás de esa pose de pandillero que tanto vendía; un chaval de veinte años, complejo, expresivo, incluso comprometido, al inicio de lo que prometía ser una gran trayectoria musical.
Dana Lixenberg es (que nos perdone Robert Frank), una de las grandes retratistas de la vida estadounidense. En American Images, la primera gran retrospectiva española que le dedica el Centro de Fotografía KBr de Barcelona (hasta el 17 de enero), se entrecruzan todo tipo de personajes. Por su objetivo ha pasado Leonard Cohen, Prince, Jenny Holzer o los Trump, pero su gran obra se centra en las personas de los barrios más vulnerables de EE.UU. Lo curioso es que al pasear por las series de la exposición, comisariada por Laurie Hurwitz y Marcel Feil, resulta imposible distinguir entre famosos y anónimos. Todos los que posan delante de su cámara son tratados con la misma atención. Cada imagen va acompañada de nombres, apodos cariñosos y una dignidad y belleza conmovedora.
Un “baile lento” en blanco y negro
A Lixenberg no le hables de ráfagas ni inmediatez. Para la holandesa, formada en la London College of Printing y la Gerrit Rietveld Academie de Ámsterdam, la fotografía es un “baile lento”. A partir de los noventa, cuando ya se había mudado a Nueva York, empezó a utilizar una cámara de gran formato. De esas que tienen forma de acordeón, hay que cargar con el trípode y exigen paciencia y confianza. “Creo que en los retratos documentales hay que bajar el ritmo, eliminar el ruido y tomarse el tiempo necesario para contemplar lo que nos rodea con una mirada renovada. Lo sencillo y lo cotidiano me resultan muy interesantes, pueden revelar mucho sobre la vida”, contaba en una entrevista en la extinta Vice.
Esa atención a lo cotidiano explica también su preferencia por el blanco y negro, con el que difumina el espacio para enfatizar el protagonismo del retratado. “Me inspiran mucho los detalles y por lo general, me inspiran más los escenarios sin dramatismo. Algunas de mis imágenes pueden parecer aburridas, donde no hay nada sensacionalista, pero me gusta jugar con eso, estar al límite de lo aburrido”, añadía.
‘Imperial Courts’, un proyecto extendido en el tiempo
A través de un extenso archivo que reúne tres décadas de trabajo, American Images nos lleva de viaje por la complejidad estadounidense. Dana Lixenberg no se deja arrastrar por el edulcorado sueño americano, observa con ojos de extranjera (y la inconsciencia de la juventud), huyendo de los estereotipos que han moldeado el imaginario yanqui. La exposición arranca en Imperial Courts, su proyecto más personal y ambicioso, centrado en este complejo de viviendas sociales del barrio de Watts, en Los Ángeles. Allí se plantó con su cámara en 1993, en un momento marcado por las peores revueltas raciales que se recuerdan y la guerra abierta entre pandillas. Estaba dispuesta a retratar la vida de un barrio que solo se veía (y estigmatizaba) a vista de helicóptero y, lo cierto es que cambió la narrativa.
Después de pasar la prueba de Tony Board (al líder de los Crips, que acaba de conseguir un acuerdo de paz entre bandas, le gustó lo que vio en su retrato), y de convencer a los vecinos de que no, no era ningún agente del FBI, la fotógrafa empezó a construir este relato coral que captura la cotidianidad, resiliencia y humanidad de una comunidad. “Con los años me he convertido en parte del mobiliario, “la señora de las fotos”, aseguraba. Motivada por el impacto emocional que sus fotos tenían entre los residentes, con los que todavía mantiene un estrecho contacto, el proyecto ha ido creciendo a lo largo de los años. El recorrido incluye retratos fechados en 2008 que actualizan las vidas de los protagonistas de siempre así como la llegada de nuevos rostros al vecindario. Incluso incluye alguna de esas polaroids de prueba con las que se ganaría su confianza.
La fotografía es algo personal
Si algo se repite en sus proyectos, por muy diferentes que sean sus protagonistas, es la voluntad de retratarlos más allá de sus circunstancias. La exposición continúa hacia Haven House, un refugio para personas sin hogar en Jeffersonville, Indiana. No sabremos qué circunstancias los llevaron hasta allí, pero sí cómo evolucionan sus historias en los seis años que estaría fotografiándolos. Denunciando, entre líneas, el problema de la vivienda.
Tampoco hay melodrama en The Last day of Shishmaref, Alaska, donde retrató a los iñupiat, amenazados por el cambio climático y obligados a afrontar la pérdida de su territorio. Las fotos de Lixenberg, como ella misma dice, no están hechas para ilustrar una historia: “Quiero que cada imagen sea una historia independiente y que, en conjunto, presenten a la comunidad de una manera determinada”.
La exposición American Images podrá visitarse en el Centro de Fotografía KBr Fundación Mapfre (Avenida Litoral, 30) hasta el 17 de enero. El día 6 de octubre Dana Lixenberg estará impartiendo un workshop de fotografía contemporánea.

![Imagen-02_1-(1) Blanca Sánchez, Elvis the King Forever [Elvis el Rey por Siempre], ca. 2000. Archivo Blanca Sánchez, Biblioteca y Centro de Documentación del Museo Reina Sofía @Herederos de Blanca Sánchez.](https://lomejordelacultura.com/wp-content/uploads/2026/07/Imagen-02_1-1.jpg)




